Andreu Martín

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Experiencia espiritista

¿No os he contado nunca mi experiencia espiritista personal?
Cuando hacía poco tiempo que nos habíamos instalado en la Villa Olímpica de Barcelona, hicimos una cena de vecinos en casa y una buena amiga (que no me dejará mentir) trajo a una conocida que se dedicaba a la apasionante profesión de vidente y curandera.
Durante toda la cena, como es natural, hablamos de fenómenos inexplicables. Estábamos en la terraza tomando café, se produjeron algunos hechos inquietantes que ahora no detallaré, y a mí seme ocurrió comentar:
—… Pero en estas casas no encontrarás ningún fantasma, porque las acabamos de estrenar. Nadie se ha muerto aquí todavía.
La vidente dijo:
—Los fantasmas no están en las casas. Los fantasmas acompañan a las personas.
—¿Ah, sí? —dije, irónico.
—Pues claro. Tú mismo, ahora, vas acompañado.
—¿Ah, sí? —repetí, incrédulo—. ¿Y quién me acompanya?
—Una chica muy guapa que murió prematuramente.
Yo continuaba sonriendo y frivolizando. La vidente añadió:
—Se llama Elvira.
Pensé: «Yo no he conocido nunca a ninguna Elvira». Lo dije. «Pues ahora no caigo.» La vidente se extrañó:
—¿No has conocido a ninguna Elvira? Pues qué raro… Ella te acompaña, y te quiere…
Yo decía que, si hubiera conocido a alguna chica guapa con ese nombre, lo recordaría. No es un nombre tan corriente como María, o Ana, o Montse…
Entonces, la vidente añadió:
—… Elvira… Que tenía un novio que se llamaba Luis.
En ese momento se prendió la luz. Elvira. Claro. Elvira Navares, excelente ilustradora en compañía de su marido Guillemot, formaban la pareja Guillemot-Navares y colaboraron con pastiches en el Playboy y en el Penthouse. Fundaron el Supermerc-art de Barcelona. Sí, Elvira. Venía mucho por mi casa, cuando éramos aquella pandilla alegre y enloquecida de Pepe Robles, Carmelo Hernando, JuanJo Sarto, Mariel Soria y Luis García. Y fue novia de Luis García.
Y murió prematuramente, sí.
Se suicidó. Se ahorcó en su estudio de la Gran Vía. Fue un golpe fortísimo para todos nosotros. ¿Cómo había podido olvidarla?
Dice mi querida Rosa Mª que palidecí.
Aquí tenéis un autoretrato de Elvira Navares y su marido Guillemot.

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