Andreu Martín

Blog del escritor Andreu Martín

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Danzad, danzad malditos

Nunca le podré agradecer lo suficiente a Verónica Vila-San Juan el darme a conocer este video. Reune, como si fuera uno solo, fragmentos de quarenta películas al ritmo de Footlose.

¡No me canso de mirarlo!

Amb tots vosaltres, la Brisca

Fa molts anys, quan tot just començava a conduir, vaig tenir un accident de cotxe. Vaig caure daltabaix d’un pont en un revolt maleït que hi havia a la sortida de Tremp. Vaig proclamar aleshores amb contundència i fermesa que mai més tornaria a conduir. Dos mesos després, vaig anar a buscar el cotxe al taller i el vaig conduir fins a Barcelona.

Recordo un dia de Setmana Santa, sopant a Ca l’Estevet amb Jorge Martínez Reverte. Ell parlava de les meravelles d’un artefacte per escriure anomenat ordinador. Jo n’era escèptic. Fins i tot vaig proclamar amb contundència i fermesa que jo mai faria servir un ordinador.

Dos mesos després, ja tenia a casa aquell estimat Armstrad i ja mai he pogut prescindir de l’ordinador.

Recordeu vosaltres un dia, dos mesos enrere, en que vaig proclamar amb contundència i fermesa que mai més tornaria a tenir gos?

Bé, doncs…

És gossa i es diu Brisca.

Dos mesos. Exactament dos mesos. Quan em sentiu proclamar amb contundència i fermesa que mai més faré alguna cosa, em sembla que us podeu permetre exercir de profetes.

Bohemios, Teleñecos y Freddie Mercury

¿Conocen la Bohemian Rhapsody de Queen?

Pues aquí les dejo una simpática versión.

Y acabo con la adivinanza que nos dejaba el otro día Enrique de Hériz: ¿cómo se sabe que el diseñador de las marionetas de Bohemian Rhapsody era zurdo?

Disparad sobre el oso

Como solía decir mi madre, “¡es que se las empescan todas!”.
Con permiso de Truffaut, no dispareis sobre el pianista, disparad sobre oso, y luego… jugad un rato con este anuncio.
Cambiad la palabra “shoot” por cualquier otro verbo en inglés y a ver qué pasa.

Buen fin de semana.

Caza al espía

«¿Cómo haces para mentir mirando a la cara?
—Tienes que saber por qué mientes y no olvidar nunca la verdad.»

(CAZA AL ESPÍA, FAIR GAME, guión de Jez y John-Henry Butterworth y dirigida por Doug Liman.)

Andreu Martín ja és premi Carvalho

Este jueves Andreu Martín se ha convertido en el ganador del VI Premio Pepe Carvalho de novela negra. Andreu recibirá el galardón el próximo mes de febrero, en un acto que se celebrará al Saló de Cent de l’Ajuntament de Barcelona.

El jurado, formado por Paco Camarasa, Juan José Arranz, Jordi Canal, Alicia Giménez Bartlett, Daniel Vázquez Sallés y Sergio Vila-Sanjuán, ha acordado, por unanimidad, otorgar el Pepe Carvalho a Andreu Martín, porque “desde su primera novela, ‘Aprende y calla’ en 1979, se ha convertido en uno de los puntos de referencia del género negro-criminal en nuestro país y en todas las lenguas a las que se ha traducido”.

Lisboa

Os recomiendo el Pavilhâo Chinês. Cuenta la leyenda que fue un burdel a principios del XIX. Cuenta la historia que fue mercería donde vendían sedas chinas de Macao. Hoy es un bar alucinante al que ninguna foto puede hacer justicia.

Zona azul (y verde)

Aparcamiento (de pago) en la población catalana de Sant Antoni de Calonge. ¿Qué fue primero? ¿El árbol o la plaza de estacionamiento?

[La Vanguardia]

Románticos suicidios

El poeta griego Kostas Karyotakis trató de suicidarse, de manera romántica, ahogándose en el Mediterráneo.

No le salió bien.

Al día siguiente, 20 de Julio de 1928, se pegó un tiro a la sombra de un eucalipto. En el bolsillo le encontraron una nota autógrafa que decía:

“Aconsejo a cuantos sepan nadar que no intenten jamás suicidarse tirándose al mar. Durante diez horas (¡DIEZ HORAS!) me estuve peleando con las olas. Tragué una enormidad de agua y, sin saber cómo, una y otra vez volvía a la superficie hasta que las olas me depositaron en la orilla.”

(DE LA CONTRA DE LA VANGUARDIA Y DE LA RED.)

La carcel de la vejez

«Ojalá que a usted le falten muchos años aún para entrar en la cárcel de la vejez, a la que yo me encamino amb la seguridad de que estamos —no podía ser de otra forma— en la recta final de la existencia, y pueda disponer a placer de sus horas, minutos y segundos sin sentir la angustia de llevar estampada la fecha de caducidad en cada poro de la piel.»

(CARME RIERA. La mitad del alma.)

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