Andreu Martín

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Versiones de Shakespeare

El 15 de enero de 2001, en el Protoblog “La Parida de l’Andreu” tuvimos esta aportación del querido, llorado e ingeniosísimo Angel Luis Aguilar:

“Estoy casi al nornoroeste de la locura: cuando el viento sopla del sur sé distinguir un halcón de una sierra de mano.” (Hamlet, Act. II, Escena 2ª.)

Yo le repliqué con estas líneas:

“… Te escribo simplemente para decirte que incluyo tu cita de Hamlet en la Parida a pesar de que el Hamlet que tengo en casa (traducido por un indocumentado que ni siquiera firma) dice:

“Yo sólo estoy loco con el Nornoroeste: cuando el viento es del Mediodía, SE DISTINGUIR UN HALCÓN DE UNA GARZA.”

Naturalmente, me gusta más el tuyo.”

A lo que Ángel Luis contestó:

“Bueno, el caso de la aportación de Hamlet es el siguiente: La frase está extraída de un libro que se titula “EL CASO SALVADOR DALÍ” de Fleur Cowles, escritora norteamericana. Este libro fué editado en 1959 y traducido por José Antonio Merchán. La frase original en inglés es ésta:

GUILDENSTERN: In what, my dear Lord?

HAMLET: I am but mad north-north-west: when the wind is southerly I know a hawk from a handsaw.

He consultado el Diccionario y handsaw  está traducido por sierra de mano… ¿Qué te parece si pedimos colaboración a los colegas de LA PARIDA?

APORTACIÓN DE ENRIQUE AYUSO:

Ya entiendo lo de la cita de Shakespeare. Hamlet podía diferenciar un halcón de una sierra (de mano) o serrucho. Son los traductores de Shakespeare los que no saben distinguir un serrucho de una grulla.

APORTACIÓN DE ELISABETH GIRALT:

En relación a la cita Shakespeariana de Angel Luís Aguilar:

José María Valverde traduce:

“No estoy loco más que a nornoroeste; cuando sopla viento sur, distingo un halcón de un serrucho”

Pero añade una nota a pie de página  que dice: «Quizá handshaw, “serrucho”, era corrupción de heronshaw, “avutarda”, o quizá hawk, además de “halcón” era una suerte de piqueta.»

Y una más, Salvador Oliva traduce al catalán:

“Només he perdut una mica el nord; quan bufa el vent del sud, puc distingir perfectament un falcó d’una garsa”

(“Sólo he perdido un poco el norte; cuando sopla el viento del sur, puedo distinguir perfectamente un halcón de una garza”.)  

APORTACIÓN DE BARTOMEU CRUELLS:

A propósito de Hamlet, a lo mejor el problema no está en handsaw, sino en hawk, que además de halcón significa también “paleta” de las que utilizan los albañiles y los yeseros. Así la traducción tal vez fuera: “Sé distinguir una paleta de un serrucho”.

Y, por otra parte, no debemos olvidar que Hamlet se está haciendo el loco!

La cuestión es liarla. https://www.youtube.com/watch?v=5JgKa9hBWvU

Reyes Magos (1)

Un día me contaron que el rito/mito de los Reyes Magos tiene mucho más sentido del que yo creía. Es una especie de prueba anual para medir el grado de madurez de la persona. Gracias a ellos, y a Papá Noel, y al tió, comprobamos cuándo los hijos han abandonado el mundo mágico de la niñez para pasar al mundo real. Cuando te preguntan, o se preguntan, cómo es posible ese milagro anual, están empezando a pisar de pies en el suelo.

Por eso me parece tan interesante y profundo este cortometraje.

El cadáver exquisito (y 8)

¿Cómo planeé la novela a 24 manos?
Partí de un título que venía cantado: la idea nació en la Librería Negra Y Criminal y me pareció buen título para la novela. NEGRA Y CRIMINAL.
Pensé que podíamos tener una protagonista que fuera a la vez Negra y Criminal vengadora de antiguas afrentas.
Pensé entonces en una serie de víctimas de esa protagonista, cada una de las cuales protagonizaría a la vez el relato del escritor en cuestión. La única obligación de cada autor sería, pues, recrear la historia de algún malo que alguna vez mereció que nuestra Negra y Criminal acabara con él.
Añadí a algunos capítulos un plus que nos diera consistencia, evolución, planteamiento, nudo y desenlace a la historia, pero estos capítulos sólo eran propuestos, no impuestos, y aceptados por los voluntarios que asumían el pie forzado.
Jaume Ribera y yo nos reservamos el papel de reescritores de capítulos intermedios, como para disimular las costuras y las grietas que pudieran quedar entre historia e historia.
Y quedó bien, os lo prometo, quedó muy bien.
Se llama Negra Y Criminal y creo que podéis comprarla a través de la Página web de la Librería Negra y Criminal.
Probadla.

Cómo escribo a cuatro manos (7)

Una vez, nos lanzamos a escribir a 24 manos. No es lo mismo que a cuatro manos, pero no cabe duda de que la experiencia de patatantos libros escritos en colaboración, ayudó.
A una novela escrita a muchas manos se le llama un cadáver exquisito, vaya usted a saber por qué. Probablemente porque la mayoría son obras que han nacido muertas. Se juntan unos cuantos escritores geniales y deciden escribir cada uno lo que le dé la gana, siguiendo la escritura del anterior, y el resultado suele provocar un rictus tibio, como de asco, acompañado de un comentario del estilo “no está mal” que, traducido al inglés, sería bullshit.
Aquel día, en la librería Negra y Criminal de Barcelona, le sugerí a la hermosa Mercedes Abad que escribiera un libro policíaco, para que le diéramos la bienvenida al club con todos los honores.
Ella dijo: “No, yo sola, no…”
Entonces, levanté la voz para que me oyeran todos los escritores presentes y dije: “Mercedes Abad quiere escribir un libro en colaboración con alguien! ¿Algún voluntario?”.
Como se comprenderá, fueron multitud los que levantaron la mano con entusiasmo.
No sé si al día siguiente recordaban su ofrecimiento, pero yo soy de esas personas incómodas que, cuando se proponen una cosa, la hacen, y ya me tenéis telefoneando a todos los voluntarios y diciendo el vamos allá, proponiendo una historia y, sobre todo, unas reglas de juego, unas normas que dieran lugar a una novela sólida, legible, interesante, donde cada uno hubiera colaborado con absoluta libertad.
Eso dio lugar a este libro, NEGRA Y CRIMINAL, que me parece un modélico cadáver exquisito.
Me atrevería a decir que es un exquisito cadáver viviente.
¿Que cómo lo hicimos?
(CONTINUARÁ)

Cómo escribo a cuatro manos (6)

Lo expuesto hasta ahora vale para el tándem con Jaume Ribera, porque tenemos un montón de vivencias profesionales en común y la experiencia de ir escribiendo la saga de Flanagan fue consolidando el método, los sobreentendidos y la práctica. Con otros colaboradores la relación ha sido distinta, naturalmente. Carlos Quílez, gran profesional y amigo, aportó realidad, realismo y verosimilitud a mi vida. Él ponía sobre la mesa argumentos sacados de la vida real y favorecía contactos con los protagonistas de la novela, policías y delincuentes, detectives y abogados que no sólo han enriquecido las novelas ASALTO A LA VIRREINA y PIEL DE POLICIA sino también el resto de mis obras y mi vida. Verónica Vila-San-Juan, con quien escribí IMPUNIDAD, ejerció de lo que es, productora. Generó la idea de la novela, generó el argumento, generó el entusiasmo y situaciones que yo jamás me habría atrevido a redactar.
Siempre es una experiencia enriquecedora escribir a cuatro manos porque con otro siempre llegas más lejos de donde habrías llegado tú solo.
Pero, eso sí, la esencia del trabajo en común siempre es la misma: ante todo el guión, la historia, las anécdotas, lo que vamos a contar. Con todo detalle. Saber lo que vas a contar como si lo hubieras vivido y sólo tuvieras que recordarlo para reconstruirlo. Ése es el secreto. (CONTINUARÁ)

Cómo escribo a cuatro manos (5)

La novela va pasando de mano en mano, creciendo y revisándose a sí misma a cada vuelta. En No te laves las manos Flanagan, yo impuse el capricho de que Flanagan entrase en un music-hall.

Jaume Ribera no lo veía claro y me dejó a mí la iniciativa de introducir al personaje y describir lo que sucedía en el interior. Cuando hube abocetado la anécdota y la novela regresó a sus manos, aceptó las reglas del juego, intervino con su habitual ingenio y multiplicó por mucho el humor y la acción de lo que sucedía en aquel marco. En cambio, introdujo él un mcguffin (un día de éstos os contaré lo que es el mcguffin) relacionado con una herencia o no sé qué de papeleos inmobiliarios que yo nunca entendí. Cada vez que quería intervenir en ello, me equivocaba y él tenía que volver al origen y darme explicaciones que yo tampoco entendía. Así se va desarrollando la novela hasta que los dos suspiramos satisfechos y decimos: Vale. Ya está.
Entonces, damos por terminada la obra. Fin. (Continuará.)

Cómo escribo a cuatro manos (4)

Empieza uno u otro, da igual. Depende de quién esté libre o tenga más ganas. Empieza a escribir como si ya fuera la redacción definitiva de la novela pero con la conciencia de que no lo es. Este primer redactor tiene a su cargo toda la novela, desde el principio al final, pero puede dejarla donde quiera, o saltarse las situaciones que no le apetezca escribir o que no sepa cómo abordar porque son ocurrencias del otro. Y, cuando se cansa o no se ve con ánimo de continuar, se la pasa al colega.
Éste se regirá por el principio de que “no puede ir en una novela a cuatro manos nada que no guste a los dos autores” y, por tanto, tendrá la libertad de entrar a saco en el escrito del otro.
Escribir a cuatro manos es como escribir con un crítico literario leyendo por encima de tu hombro. Pondrás atención en cada adjetivo, en cada réplica de diálogo, en cada descripción porque, cuando la novela vuelva a tus manos, puede ser que hayan desaparecido. Deberás valorar en ese momento si el resultado es mejor que lo que tú entregaste. Al ser una segunda escritura, es fácil que lo sea, pero también es fácil que te cueste aceptarlo. Entonces, tendrás que defender tu primera redacción. Explicar que el adjetivo tenía su motivo, que el diálogo era ingenioso y la descripción imprescindible.
Así es como la novela se va convirtiendo en un producto racional, perfectamente mesurado, motivo de reflexión y, por ende, una estupenda aula de aprendizaje. (CONTINUARÁ.)

Cómo escribo a cuatro manos (3)


(Reunión de coautores a cuatro manos en el Esterri. Jaume Ribera, Andreu Martín, Verónica-Vila-San-Juan, Carles Quílez y JuanJo Sarto.)

Se suceden las reuniones, con comida o sin ella, durante las cuales los dos tomamos nota minuciosa de todo lo que se habla. Al principio, sólo son pinceladas pero, al final, terminamos sabiéndonos de memoria la historia que queremos contar. Empieza de tal manera, se complica de tal otra, aparece la paradoja, incluimos los caprichos de ambos, las situaciones de humor y de acción en los momentos estratégicos y, al fin, llegamos al desenlace de todas las historia que se hemos trenzado (normalmente, dos o tres: la principal y las subsidiarias).
El esquema final (lo que llamaríamos la escaleta, con separación por capítulos y todo) se compondrá con la amalgama de anotaciones de uno y otro autor, porque seguramente se nos habrán escapado detalles que el compañero habrá retenido.
Y, después de un mes o dos de trabajo, ya podemos escribir “Capítulo primero” y dar comienzo a la escritura.
¿Quién da el paso trascendental?
Da igual. Cualquiera de los dos. (Continuará.)

Cómo escribo a cuatro manos (2)

El sistema de trabajo aprendido con el cómic dio lugar a una serie de afinidades con Jaume Ribera (y con JuanJo Sarto, que también era guionista de cómic).
a) Ante todo, teníamos un estilo muy parecido basado en unas descripciones precisas, desinhibidas, sin exhibicionismos innecesarios pero con la capacidad de seducción para simpatizar con el lector amigo; y unos diálogos cortos e ingeniosos.
b) Dábamos mucha importancia a la historia, al guión a seguir (guión viene de guía), a la necesidad de tener la historia completa, de principio a final, antes de ponernos a trabajar en serio.
c) Partíamos de imágenes que había que describir.
d) Nos gustaba comer bien.
Lo de comer bien es esencial porque nuestras historias siempre nacieron frente a un mantel. Con buena comida y vino de la casa, nos empezábamos a contar aventis. Solía empezar con la paradoja, ese punto de giro con que siempre comienzan las novelas. “Era un tipo normal con una vida normal HASTA QUE UN DIA…” O bien “¿Te imaginas que un tío entra en su casa y…?” A eso se le añadían nuestros caprichos (“pues a mí me gustaría que recreáramos el…” Y tomábamos notas esquemáticas. Un día, y otro, y otro. Hasta el “¿Y cómo acabaría?”. (CONTINUARÁ.)

Cómo escribo a cuatro manos (1).

COMO ESCRIBO A CUATRO MANOS

Todo empezó con JuanJo Sarto y, en seguida, con Jaume Ribera. Los tres éramos guionistas de cómic y, por tanto, es interesante puntualizar lo que eso significa.

El guionista de cómic sabe que sólo un 10 % de lo que escribe será leído por el público. La mayor parte de su trabajo consiste en decirle al dibujante lo que debe dibujar (Viñeta 1, una pareja en una habitación, ella es así y asá, él es así, van vestidos así, y al fondo hay un mueble), con todo detalle porque lo que no mencione el guionista no será dibujado y, si es importante, desaparecerá del relato. Así que escribimos claro y con descripción fotográfica y, al saber que eso sólo lo va a leer el dibujante (que suele ser amigo), lo hacemos con desparpajo, sin jugarnos la vida, sin necesidad de deslumbrar a nadie.

Lo único de nuestro trabajo que llegará al lector son los diálogos. Y ahí sí que tenemos que lucirnos: breves (porque el espacio en cada viñeta es limitado), que hagan avanzar la acción en cada viñeta (sobran los circunloquios) e ingeniosos porque ahí sí que tenemos que lucirnos.

Otra cosa: el guionista sabe que su trabajo no es definitivo: es una base provisional para que el dibujante le dé la última forma.

Así fue como aprendimos a escribir Juanjo, Jaume y yo.

(CONTINUARÁ)

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