Andreu Martín

Blog del escritor Andreu Martín

DULCE NEUS

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El 28 de Junio de 1981, el empresario de la construcción Joan Vila Carbonell dormía apaciblemente en la cama de su finca Mas Vila, cien hectáreas de regadío en Esplús, provincia de Huesca.

Reposaba sobre su costado derecho, en posición fetal, vestido únicamente con un slip.

En los últimos tiempos ingería gran cantidad de whisky y valium y probablemente por ese motivo no percibió que a su alrededor, a las diez de la noche, se reunió toda su familia.

Su esposa, Neus Soldevila Bartrina, de 38 años, y sus seis hijos, Neus, de 18; Lluís y Joan, mellizos de 17; Marisol de 14; y las pequeñas Dolors y Anna.

Se disponían a cometer un asesinato.

Todos ellos estaban hartos del carácter salvaje de su padre, de sus gritos y malos tratos.

Hijo de pobres campesinos, se hizo millonario con la oportunidad de las recalificaciones y del ladrillo y, afiliado al partido ultraderechista de Fuerza Nueva, Joan Vila era un déspota que obligaba a sus hijos mayores a trabajar el campo de sol a sol, haciendo turnos porque no quería que el tractor estuviese parado, que había truncado la carrera de empresariales que estaba cursando su hija Neus, que escatimaba dinero a su mujer, que era el único que comía en el salón mientras el resto de la familia tenía que comer en la cocina.

Neus Soldevila se había buscado la vida vendiendo productos de cosmética y, cuando consiguió suficiente independencia económica, decidió separarse.

Pero para Joan Vila era impensable el divorcio. Neus consideraba que incluso «podía ser peligroso». Más de una vez había dicho a sus hijos que estaba tentada de suicidarse.

Después de uno de sus frecuentes enfrentamientos conyugales,  que dejó notables cicatrices en ella, Neus consiguió una pistola Star del nueve corto.

Ésa era el arma que tenía en la mano aquella calurosa noche de junio.

Habían acordado que sería uno de los mellizos quien debía apretar el gatillo pero, en el último instante, el chico no se atrevió.

Fue Marisol quien dio un paso adelante, agarró el arma y preguntó si el retroceso no podía hacerle errar el tiro. Fue ella quien acercó el cañón a la parte superior izquierda de la cabeza de su padre y disparó.

Neus Soldevila dijo que unos desconocidos encapuchados habían asaltado la finca, pero no engañó a la guardia civil que, después de un tiempo de investigación, a través de una serie de contradicciones y luego de interrogar a la vieja criada llamada Inés, descubrió la trama.

Durante el proceso, a Neus Soldevila se la conoció como la Dolça Neus (la Dulce Neus) por la voz que tenía y su delicada manera de expresarse.

Fue condenada a 28 años de cárcel, sus hijos mayores de dieciséis años también recibieron penas de cárcel y la menor Marisol fue a parar a un reformatorio.

El 1 de octubre de 1986, aprovechando que disfrutaba del régimen abierto, la Dulce Neus escapó a Sudamérica, de donde fue extraditada tres años más tarde, en 1989, para que continuase cumpliendo condena.

Ahora, ha escrito un libro y lo vendr personalmentr, y dice que no se arrepiente de lo que hizo, que Joan Vila tuvo el final que se merecía. 

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