Andreu Martín

Blog del escritor Andreu Martín

EL HIJO DE LINDBERGH

Imatge

 

El 3 de abril de 1936, Richard Hauptmann fue ejecutado en la silla eléctrica de la cárcel de Trenton, New Jersey, como culpable del secuestro y asesinato del hijo del aviador Charles Lindbergh.

Tal vez todo comenzara otro día de abril, catorce años antes, cuando un Lindbergh de veinte años hizo su primer vuelo en un biplano. Muy aficionado a los aeroplanos, el 20 de mayo de 1927 fue el primer piloto que atravesó el Atlántico, cubriendo la distancia entre Long Island y París en 33 horas y con un avión Ryan NYP de un solo motor llamado Spirit of Saint Louis.

El primero de marzo de 1932, Lindbergh vivía en una mansión aislada próxima al pueblo de Hopewell, New Jersey, con su esposa Ann y su hijo Charles August de veinte meses.

Aquella noche, desde el salón del piso de abajo, el matrimonio oyó un estrépito de madera que se rompía en el jardín. Una rato después, la niñera descubrió que el niño había desaparecido.

Contra la pared, afuera, encontraron una escalera de mano con alunos escalones rotos.

Al día siguiente, llegaba una nota pidiendo rescate. Después de muchas negociaciones, el 3 de abril, los Lindbergh pagaron  50.000 dólares en billetes patrón oro.

El 12 de mayo, dos camioneros encontraron entre unos matorrales el cadáver del pequeño Charles August en estado de putrefacción.

Tuvieron que pasar dos años antes de que, en 1934, un hombre pagara 10 dólares en una gasolinera con un billete patrón oro. El propietario del establecimiento, extrañado, anotó el número de la matrícula del coche.

Así fue cómo el FBI llegó hasta el carpintero Richard Hauptmann.

Durante el juicio, quedó claro que el niño había muerto la misma noche del secuestro, cuando se rompieron los peldaños de la escalera de madera que el secuestrador utilizó para colarse dentro de la casa y él y el niño que llevaba en brazos cayeron al suelo del jardín desde una altura considerable.

Lo que nunca quedó claro fue si Hauptmann había actuado solo o con algún cómplice del interior de la casa. Tres años después de aquel primero de marzo, la descarga de 2500 voltios acabó con la vida del carpintero al que lo traicionó la madera.

 

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