Andreu Martín

Blog del escritor Andreu Martín

900 suicidios a la vez

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En octubre de 1978, el congresista demócrata del estado de California Leo Ryan recibió la visita del llamado Comité de Familiares Afectados de Jonestown. Entonces, se enteró de que el Gobierno de los Estados Unidos financiaba la secta del Templo del Pueblo que dirigía el reverendo Jim Jones.

Esta religión había sido creada en el estado de Indiana en los años 50; luego, habían ido a California y por fin compraron 1200 hectáreas de selva en la Guayana, donde estaban construyendo la ciudad de Jonestown, sociedad utópica lejos de las injusticias del capitalismo y de la amenaza de bomba atómica que sufría su país.

Según denunciaba la asociación, los fieles de la secta se veían sometidos a un insoportable régimen dictatorial. Los hacían trabajar de sol a sol, los alimentaban únicamente con arroz y legumbres, eran vigilados por hombres armados como si estuvieran en un campo de concentración, los sometían a castigos que iban desde las celdas claustrofóbicas a las descargas eléctricas, el gurú abusaba sexualmente de mujeres y niñas y más de un feligrés había sido asesinado a sangre fría.

El 24 de octubre de 1978, el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes autorizó al congresista Leo Ryan para que se trasladase a la Guayana para comprobar qué había de cierto en aquellas acusaciones.

Contra el deseo del reverendo Jim Jones, el 17 de noviembre Ryan se presentó en la colonia acompañado de cuatro miembros del Comité de Familiares Afectados, periodistas y fotógrafos de San Francisco y del Washington Post y un equipo de televisión de la NBC. Una avioneta aterrizó en la pequeña pista de Port Kaituma.

Los recibieron con canciones y bailes y tanta alegría que Leo Ryan comentó «Parece que hay un montón de gente que cree que esto es lo mejor que le ha pasado en su vida».

No obstante, a lo largo de la noche y al día siguiente, pudieron comprobar que todo era una ilusión.

De pronto, un grupo de fieles empezó a pedir al congresista que se los llevara en su avión, otros huyeron y los hombres armados salieron a cazarlos.

Jim Jones se puso nervioso.

Leo Ryan y cinco periodistas fueron asesinados a tiros.  

Inmediatamente, el reverendo Jim Jones convocó a sus fieles del Templo del Pueblo para que llevaran a cabo lo que tantas veces habían ensayado durante las llamadas Noches Blancas. Novecientas doce (912) personas desfilaron disciplinadamente delante de aquel hombre a quien llamaban “Papá” y bebieron voluntariamente el zumo de frutas mezclado con valium y cianuro que les ofrecía. Jim Jones decía «esto no es un suicidio, sino un acto revolucionario». Novecientas doce (912) personas, murieron simultáneamente en la Guayana aquel 18 de noviembre de 1978. Y la cabeza visible de aquella iglesia, el reverendo Jim Jones, se pegó un tiro en la cabeza.  

 

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