Andreu Martín

Blog del escritor Andreu Martín

La novela de tuiter

Star AutoMe despido de los niños desnuditos y apago el ordenador. Tengo que dedicarme a cosas más serias. Como matar a bea, por ejemplo.

Dijo Bea: “Contaré lo de los niños”. Lo rugió, con ojos de bruja asesina. No sabía lo que decía. Pero eso no fue lo peor.

Lo peor fue que sabía también lo del millón de euros en la caja de caudales de mi despacho. Y los quería para ella.

Quería un chalé de tres pisos y jardín. Dije “No nos lo podemos permitir”. Dijo “¿No?  ¿Y el millón que tienes en tu despacho?”.

Le dije “Ese dinero no es mío”. “¿No es tuyo y está en tu despacho?”. “Es del Moro.” “El Moro trabaja para ti.”

Palidecí: “El Moro es mi socio y no le puedo robar”. Y Bea: “O me compras el chalé o contaré lo de los niños.”

Bea es imprudente y estúpida. Morirá. Adiós, nenes. Apago el ordenador. Salgo del despacho. Tres de la madrugada.

El despacho es una caseta prefabricada en medio del descampado lleno de coches destrozados. Desgüaces Antón Ferrol.

Antón cruza la oscuridad hasta el lugar donde ha dejado la moto. Monta en ella. Cierra la verja alambrada. Se va a casa.

Bea, la que va a morir, no lo espera. Ella cree que está camino de Suiza en su BMW. “Me voy a Ginebra”, ha dicho él.

“¿Qué buscas en Ginebra?”. “El dinero para el chalé.”  “Está en la caja fuerte del despacho.”  “Ése no es mío.”

El millón de euros, en realidad, está en el BMW. Él lo ha metido esta misma tarde. Oculto bajo la rueda de recambio.

Y esta tarde le ha dado la llave del BMW a Cayo y le ha dicho: “Llévalo al aeropuerto de Ginebra, y me esperas allí, en el Punto de Encuentro”.

Cayo no sabe lo del dinero. Cayo es un bruto que sólo calla y obedece. En el BMW se pone en camino hacia Ginebra sin más.

Antón conduce la moto, de noche, por la autopista, con mucho cuidado, no vaya a tener un accidente. La navaja en el bolsillo.

Los diarios dirán: “Mujer muerta en su casa por ladrón. Oiría ruido, fue a ver qué ocurría y el ladrón le clavó la navaja.”

La policía dirá: “El marido es inocente. Estaba camino de Ginebra, en su coche. Lo hemos comprobado.”

Cayo viste un traje y un abrigo de Antón, gafas y bigote como Antón y se parará en la autopista para tomar algo.

Preguntará el juez: “¿Era éste el hombre que estaba el día de autos en la autopista?” Y cualquier testigo dirá: “Era él”

Antón tendrá comprobantes de peajes y consumición en el área de servicio. Y estará en Ginebra. ¿Título de la película?

¿Título de la película?  Coartada perfecta.

Antón llega a su casa. Mete la llave en el cerrojo.

Navaja en el bolsillo. Guantes de látex. ¿Cómo entró el ladrón?  Luego, dejará una ventana abierta.

Antón saldrá para Ginebra en avión a las 7:30 bajo el nombre de Antonio Díaz. Llegará a las nueve. Que lo busquen.

Con el pasaporte de Antonio Díaz, Cayo regresará en avión a BCN. Nadie habrá notado nada raro.

Antón Ferrol se perderá por el mundo con el millón de sus socios y una nueva personalidad. A Tailandia, por ejemplo.

(Continuará.) 

 

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