Andreu Martín

Blog del escritor Andreu Martín

Viaje a Argentina (VULCANO)

Estábamos llegando a Mar del Plata, donde se celebraba el Festival Azabache. La culpa fue mía: cuando a mí me dicen que vaya a tal sitio, voy a tal sitio con la seguridad de que me esperarán en la estación de autobuses, me recibirán con los brazos abiertos y me llevarán al hotel sin necesidad de que yo tome iniciativa alguna. No cuento con que los organizadores de un festival el día de la inauguración puedan estar discutiendo todavía con la administración por la cuestión de permisos, o erigiendo carpas, o montando puestos de libros, escenarios y megafonías y esas cosas y los santos se les hayan ido al cielo.

Rosa Mª me iba preguntando «¿Pero no sabes a qué hotel vamos?», y yo decía «Nos estarán esperando en la estación de autobuses, mujer», y «¿No tienes ningún teléfono?», y yo «Nos estarán esperando en la estación de autobuses, mujer», y «¿No sabes dónde se celebra el festival, al menos?», y yo «Nos estarán esperando en la estación de autobuses, mujer».

No nos estaban esperando.

Después de un buen rato de estupefacción, hete aquí que veo acercarse a un policía de uniforme y con un libro bajo el brazo.

Le salgo al paso y le digo: «Discúlpeme. Usted seguro que tiene que saber cómo podemos ponernos en contacto con los organizadores del Festival Azabache.» Respondió (gran respuesta): «No lo sé, pero mi trabajo consiste en averiguar aquello que no sé.»

Y se hizo cargo de nosotros tres, Rosa Mª, Clara y yo, como gran investigador anfitrión. Nos llevó al cuartelillo de la estación de autobuses (hay escritores de novela negra a quienes les gusta visitar cuartelillos de ciudades y países que no conocen) y allí, enfrentado al ordenador y con un par de llamadas telefónicas, solucionó nuestros problemas.

Cuando consiguió hablar con Fernando del Río, uno de los tres organizadores, y le dijo «Soy el comisario Edgardo Vulcano de la policía y tengo aquí a tres extranjeros perdidos, uno de los cuales Andreu Martín…», Fernando, naturalmente se creyó que era una broma.

En el interín, hablamos de libros y de literatura.

Por fin, nos acompañó hasta el taxi, tomó nota de la matrícula y el número del vehículo que había de llevarnos al hotel y nos pidió por favor que le telefoneáramos cuando hubiéramos llegado.

Más tarde, asistió a unos cuantos actos del festival, con su esposa Magalí y sus dos hijos.

Así fue nuestra llegada a Mar del Plata. El subcomisario se llama Edgardo Vulcano.

¡Encantado de haberte conocido, Vulcano!

 

 

 

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