Andreu Martín

Blog del escritor Andreu Martín

Cómo escribo a cuatro manos (5)

La novela va pasando de mano en mano, creciendo y revisándose a sí misma a cada vuelta. En No te laves las manos Flanagan, yo impuse el capricho de que Flanagan entrase en un music-hall.

Jaume Ribera no lo veía claro y me dejó a mí la iniciativa de introducir al personaje y describir lo que sucedía en el interior. Cuando hube abocetado la anécdota y la novela regresó a sus manos, aceptó las reglas del juego, intervino con su habitual ingenio y multiplicó por mucho el humor y la acción de lo que sucedía en aquel marco. En cambio, introdujo él un mcguffin (un día de éstos os contaré lo que es el mcguffin) relacionado con una herencia o no sé qué de papeleos inmobiliarios que yo nunca entendí. Cada vez que quería intervenir en ello, me equivocaba y él tenía que volver al origen y darme explicaciones que yo tampoco entendía. Así se va desarrollando la novela hasta que los dos suspiramos satisfechos y decimos: Vale. Ya está.
Entonces, damos por terminada la obra. Fin. (Continuará.)

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